Al norte de la provincia de Cáceres se ubica Jarandilla de la Vera, uno de los pueblos más pintorescos de la región. Se levanta Jarandilla entre sierras y gargantas, en un entorno natural privilegiado. La comarca de La Vera -y, con ella, el lugar en el que se asienta la actual Jarandilla- perteneció a la antigua Lusitania. Los pueblos pre-romanos que ocuparon esta región dejaron numerosos restos, entre los que se cuentan pinturas rupestres, asentamientos castreños, sepulcros y piezas de cerámica, entre otros. También pasaron por aquí los romanos, quienes impusieron a la localidad el nombre de Municipium Flavium Vivertorum. El amplio programa constructivo romano, presente en toda la Península, dejó en el área de Jarandilla algunos elementos interesantes, como diversos puentes y calzadas, una villa y una importante necrópolis, la de La Berrocosa. Se han encontrado, además, restos de sepulturas e inscripciones. Del periodo visigodo apenas quedan pocos restos, siendo lo más destacado la pila bautismal que se guarda en la iglesia de Santa María de la Torre. Los visigodos fueron sustituidos en el siglo VIII por los musulmanes, quienes dieron a la localidad el nombre de Xarandiella y dejaron algunos -pocos- restos de su cultura, como las técnicas de cultivo, ciertas muestras de arte mudéjar y algunas partes de la iglesia de Santa María de la Torre. Actualmente, Jarandilla es una viva localidad de La Vera cacereña, entre cuyos principales atractivos se encuentra el tipismo de algunas de sus calles, los paisajes que la rodean y sus monumentos. El más interesante de éstos es su castillo, en el que llegó a hospedarse Carlos V, aunque tampoco conviene olvidarse de su iglesia, levantada bajo la advocación de Nuestra Señora de la Torre.

  • Casa rural - Jarandilla de la Vera
  • Inicio